Ibaigane

Palacio de Ibaigane

El Palacio de Ibaigane es una magnífica construcción de comienzos de siglo XX ubicada en pleno centro de Bilbao, a escasos metros del Museo Guggenheim que alberga las oficinas y sede social del Athletic Club

El Palacio de Ibaigane, cuyo promotor fue el naviero e industrial Ramón de la Sota, uno de los empresarios más dinámicos y emprendedores de su época, es la obra cumbre del arquitecto Gregorio Ibarreche. Es un edificio clave del estilo neovasco, una muestra muy singular de los “revivals” de principios del siglo XX; en concreto, la sede del Athletic Club recuerda, en cierta manera, a la vieja casa-torre medieval vizcaína, reconvertida en palacete familiar y residencial de los Sota. Debido a la ideología nacionalista vasca de Ramón, miembro del PNV de la época e impulsor y mecenas de la cultura vasca, la dictadura franquista ordenó la incautación de sus bienes, entre los que se encontraba Ibaigane, que pasó a ser cuartel militar hasta que, tras la muerte de Franco, fue devuelto a sus legítimos dueños Ibarreche. Y fue inaugurado en el año 1990.

El edificio consta de un bloque cúbico de planta casi cuadrada, 24 por 22 metros, con una elevación de tres plantas, bien diferenciadas en la textura de su sencilla pero interesante fachada, coronadas por una cubierta a cuatro vertientes.

A pesar de la fachada clasicista, el esqueleto interior de este palacio es metálico, es decir, moderno para su tiempo. Aparte de los muros exteriores, el edificio se levanta sobre viguetas de forja, forradas de madera sobre las que descansan bovedillas de albañilería. Estos pilares de hierro, con roblones a tuerca -no hay soldaduras-, están construidos en los Altos Hornos de Bizkaia, factoría clave en la industrialización de Bizkaia.

Igualmente, resulta interesante la estructura y configuración del interior. Los tres niveles de la vivienda se abren a un patio interior coronado por una gran vidriera obra de Anselmo de Guinea, uno de los más destacados artistas de su momento en el país.

En derredor a este patio central, de siete por seis metros de lado, se abren las diferentes estancias y habitaciones decoradas con jambas de tipo italiano, maderas nobles, mármol rojo de Ereño, suelos venecianos, molduras y casetones, chimeneas… Una capilla con su propio órgano completa este despliegue de ornamentos y servicios de una de las residencias más emblemáticas del Bilbao de principios de siglo XX. Actualmente todas estas habitaciones son los despachos habilitados para contabilidad, gabinete de comunicación, centro de documentación, marketing, dirección, salas de reuniones…

En Ibaigane se ubica la administración del Athletic Club, además de reunirse la Junta Directiva.