Ricardo Bochini
One Club Man 2022

Ricardo Bochini

Escudo

Club Atlético Independiente

El ganador del VII One Club Man Award fue Ricardo Enrique Bochini, ídolo del Club Atlético Independiente de Avellaneda. Es considerado como el mejor ‘10’ del fútbol argentino hasta la llegada de Diego Armando Maradona y Leo Messi. A diferencia de estas dos estrellas, el Bocha desarrolló toda su carrera con los ‘diablos rojos’. El crack argentino disputó 714 partidos durante las dos décadas que defendió la camiseta roja del Independiente, consiguiendo cuatro Copas Libertadores, tres Copas Interamericanas, dos Copas Intercontinentales, dos campeonatos de Primera División Argentina y dos 2 campeonatos Nacionales. DESCARGAR INFORME OCMA 22. 

Visitó San Mamés el 20 de agosto de 1985, con motivo del partido de Homenaje al Socio. En aquel encuentro ante el Independiente, que acabó sin goles, Bochini dejó destellos de calidad. En tiempos de grandes migraciones para cruzar el Atlántico para recalar en el adinerado fútbol europeo, Bochini eligió quedarse en el país que entendía y disfrutaba de su fútbol, por eso quizá sea menos conocido. Lo cierto es que fue un auténtico One Club Man, ya que no se quitó la camiseta roja hasta su retirada, a la edad de 37 años. Aunque parezca mentira, fue antes de tiempo: el 5 de mayo de 1991, un defensa del Estudiantes La Plata le golpeó la rodilla y ahí se acabó todo. “Ya me tocaba retirarme”, dijo sin rencor. Bochini fue, posiblemente, el gran artífice de la era dorada de Independiente, con el que conquistó numerosos títulos tanto nacionales como internacionales: cuatro Copas Libertadores (1973, 1974, 1975 y 1984), tres Copas Interamericanas (1973, 1974 y 1976) dos Copas Intercontinentales (1973 y 1984) dos campeonatos de Primera División Argentina (1983 y 1989) y dos 2 campeonatos Nacionales (1977 y 1978).

 

Debutó el 23 de junio de 1972 con el CAI y pronto se consolidó con actuaciones rutilantes, como el hat-trick que le propinó al vecino Racing Club en 1974. Formó una dupla letal junto al exsevillista Daniel Bertoni, famosa por sus paredes y combinaciones. Contra la Juventus, en 1973, entre los dos se asociaron constantemente y en una de esas tuya y mía terminó en gol del Bocha, con una ‘picadita’ al mítico Dino Zoff, dándole al Rojo su primera Copa Intercontinental. Con él, Independiente alcanzó la categoría de mejor equipo del mundo dos veces (la segunda, en 1984). Se recuerda también uno de sus tantos al Peñarol de Montevideo en la Copa de Libertadores de 1976, algo parecido a lo que una década más tarde reeditaría Maradona con su famoso slalom ante Inglaterra en la Copa del Mundo de México’86. En los años ochenta, su compañero de jugadas fue Jorge Burruchaga, aquel que con su gol puso el 3-2 definitivo en la final del citado Mundial contra la Alemania de Rummenigge. Ricardo y Jorge se entendían a las mil maravillas. Con la selección argentina fue internacional desde 1973 hasta 1986, así que se coronó campeón del mundo con la Albiceleste. Solo jugó unos minutos de la semifinal ante Bélgica, los justos para tirar una pared con Maradona, que llegó a confesar que idolatraba al Bocha. El Pelusa le reverenció al ingresar en el campo: “Bienvenido Maestro, lo estábamos esperando”, aunque hay quien oyó “Dibuje, Maestro”. Ante la escasa participación en aquel Campeonato, Bochini declaró que “no se sentía campeón del mundo”.

 

Momento apoteósico
Quizás el gol más legendario para los seguidores del CAI haya sido el que Bochini hizo para empatar a dos contra el Talleres de Córdoba en la vuelta de la final del Torneo Nacional 1977. En aquel particular episodio había sospechas de amaño, puesto que, en aquellos años de dictadura, el régimen militar simpatizaba con el club cordobés. Independiente iba ga- nando por 0-1, pero el árbitro convalidó un penalti y un gol con la mano a favor de los locales, y además expulsó a tres jugadores de Independiente. Parecía que el triunfo y el título se iban a decantarse del lado cordobés, pero apareció la figura de Bochini, que orquestó una jugada magistral que finalizó en gol suyo, otorgándole el trofeo a Independiente. Bochini se retiró en 1991, dejando atrás 20 años y una carrera jalonada con 714 partidos, 108 goles y, a pesar de no haber estadísticas oficiales, se estima que realizó más de 200 pases de gol. Porque esa era su especialidad: asistir a sus compañeros a condición de que se encargaran de meter después. El fútbol, para Bochini, era de paredes, regates y sobre todo, pases milimétricos. Aún hoy se suele llamar en el fútbol argentino ‘pase bochinesco’ al arte de realizar un centro preciso para dejar al delantero mano a mano con el portero. Todo lo hizo bajo la misma camiseta, la de Independiente, y así pasó a la historia como uno de los más grandes futbolistas que ha dado Argentina en todos los tiempos.

 

Honores

▶ Con motivo del centenario de la fundación del CA Independiente, en 2005, se construyó una estatua de bronce con la figura de Bochini, que se ubica en la sede central del club en Avellaneda.

▶ Desde el 17 de julio de 2007, la calle del estadio del club para el que Bochini jugó casi 20 años lleva su nombre.

▶ El 5 de diciembre de 2021, el estadio del CAI fue renombrado como Estadio Libertadores de América- Ricardo Enrique Bochini, en homenaje al máximo ídolo de la institución.

▶ Desde 2008 el estadio del modesto Club Atlético Famaillá de Tucumán lleva también su nombre.

▶ No son muchos los futbolistas que, como Bochini, han podido presumir de haber generado tanta simpatía en todo el país. El grito “¡Bo-Bo-chini!” fue una especie de himno que terminaron cantando también los hinchas rivales.