
Pablo Orbaiz: ‘Cuando vine al Athletic me atrajo su filosofía’
Pablo Orbaiz: ‘Cuando vine al Athletic me atrajo su filosofía’
Pablo Orbaiz es uno de esos deportistas tan ejemplares dentro como fuera del campo. Apenas…
Pablo Orbaiz es uno de esos deportistas tan ejemplares dentro como fuera del campo. Apenas tiene 26 años, los seis últimos ligados al Athletic Club, pero en el vestuario rojiblanco está considerado como uno de los ‘pesos pesados’. Es un hombre correcto, cordial, y su parquedad verbal deja entrever un poso de timidez. En cada entrevista que concede, piensa con detenimiento cada contestación, al detalle. No le gusta dejar las cosas a la improvisación. Sin embargo, sobre el césped, se transforma, y su aparente timidez deviene en un liderazgo sin discusiones. Nada nuevo bajo el sol. En el Mundial sub-20 de Nigeria, en 1999, Pablo Orbaiz fue el capitán del equipo campeón, en el que también jugaban Dani Aranzubia y Fran Yeste.
El mediocentro iruindarra se encuentra absolutamente centrado en reconducir la situación liguera del Athletic Club. Tanto es así, que cualquier pregunta no relacionada con este tema la zanja con un contundente ‘ahora mismo no me lo planteo’. Así es Orbaiz. Un profesional modélico en cuyo rendimiento la afición rojiblanca tiene depositadas grandes esperanzas.
Cumples tu sexta temporada como rojiblanco, pues llegaste de Osasuna con 21 años. ¿Qué esperabas hallar en Bilbao?
Como nunca había salido de mi club, no sabía qué era lo que podía encontrarme. Imaginaba que iba a pasar a compartir vestuario con buenos jugadores, en un equipo con una repercusión mucho más grande que la que había en Osasuna.
¿Tu familia te dijo algo cuando les comentaste que cambiabas de equipo?
No recuerdo, supongo que todos estuvieron al corriente en todo momento de todos los pasos que di, aunque tampoco hubo un momento en el que yo les dijera que me iba a ir.
¿Qué es lo que te atrajo del proyecto del Athletic Club?
Muchas cosas: buenos jugadores, buena afición y, por supuesto, una filosofía que es diferente a la de todo el mundo. Supongo que siempre ha sido un equipo especial.
¿Ha variado en algo tu concepción del Athletic Club desde tu llegada?
No ha variado en nada, sigue siendo la misma. Con nuestras limitaciones y nuestras virtudes estamos ahí para bien y para mal.
Un momento clave en tu trayectoria fue la lesión que sufriste en El Sardinero (4 de enero de 2003). ¿Ese contratiempo ha podido marcar un antes y un después en tu carrera?
Puede que sí, pero son cosas que a uno le pasan en su carrera deportiva que te obligan a superarte a ti mismo y valorar muchísimo lo que tienes.
¿Qué se piensa en esos momentos?
Yo en mi caso estaba muy tranquilo, porque este tipo de cosas uno no las puede controlar y hay que aceptarlas porque es lo que nos toca.
Los seis meses de rehabilitación que tuviste que afrontar debieron ser muy duros para ti… ¿Qué sensaciones tenías?
Se sienten muchas ganas de recuperarse. Siempre quieres lo que no tienes en ese momento. Cuando estás con muletas y no puedes andar, lo primero que quieres es dejar las muletas. Y cuando las has dejado, lo siguiente que quieres es correr. Y cuando ya corres, lo que quieres es tocar el balón. Siempre se acaba queriendo lo que no se tiene. Hay que irse marcando plazos poco a poco.
Durante tu período como rojiblanco has conocido a cuatro entrenadores: Rojo, Heynckes, Valverde y Mendilibar. ¿Qué valoración realizas del trabajo de todos ellos?
Todos los entrenadores que he tenido me han enseñado cosas y sólo puedo hablar bien de ellos. Supongo que cada maestrillo tiene su librillo y en todo momento lo que hay que intentar es mejorar con todos ellos. Tengo mucho que agradecerles a todos, porque son personas de las cuales siempre se aprenden muchas cosas. He vivido muchas experiencias y cada una te ayuda a mejorar. Y que las cosas que no fueron tan buenas no se repitan, y las buenas, mejorarlas.
El momento más feliz de tu carrera en el Athletic Club fue…
Pues supongo que fue la victoria de Lieja.
¿Y el más triste?
El que estamos viviendo ahora.
Durante los últimos años has sido un asiduo de las convocatorias de la selección española, pero te has caído de las más recientes. ¿Cómo valoras este hecho?
Con muchísima naturalidad. Del mismo modo que me tocó en su momento ir a la selección, pues ahora me ha tocado no ir y no pasa nada por eso. Ahora mismo tengo una preocupación mayor, y lo otro al final no es más que un premio a un buen momento de forma.
Si finalmente España supera la repesca, el Mundial es un caramelo muy apetecible para cualquier jugador…
Si te digo la verdad, ahora mismo es que ni me lo planteo. Bastante tenemos con lo que hay e intento concentrarme en el presente.
Para concluir, ¿por dónde pasa el futuro deportivo de Pablo Orbaiz?
Ahora mismo no pienso en nada de eso, porque el único objetivo que tengo es que el equipo intente recuperar otra vez el buen camino y creo que con eso tengo más que suficiente.
