Athletic Club

Reformar los estatutos del Athletic Club, un reto de todos y para todos

Reformar los estatutos del Athletic Club, un reto de todos y para todos

La actual Junta Directiva del Athletic está empeñada en acometer un profundo proceso de regeneración…

La actual Junta Directiva del Athletic está empeñada en acometer un profundo proceso de regeneración y modernización del Club, en todos los ámbitos.

Ese fue un compromiso asumido desde la presentación de su proyecto en periodo electoral, ratificado después en el propio acto de toma de posesión y en cuantas comparecencias ante la Asamblea de Compromisarios ha realizado la Junta Directiva desde el inicio de su mandato.

Ese empeño, además, se ha visto reflejado en múltiples iniciativas y decisiones adoptadas en los últimos catorce meses. Unas u otras habrán podido parecer a los socios y al conjunto de la sociedad de Bizkaia más o menos acertadas, e incluso algunas, o muchas de ellas, manifiestamente arriesgadas o erróneas. Pero lo que no puede ponerse en duda es que la acción de la Junta sólo ha estado animada por ese impulso regenerador y modernizador de la institución, y siempre con la pretensión y voluntad de conseguir paso a paso un Club más moderno, más eficaz, más transparente, más participativo y, en definitiva, más preparado para competir en todos los ámbitos, desde el deportivo hasta el económico o el institucional, con mayores posibilidades de éxito.

Muchas veces el transitar ese camino ha exigido encarar la realidad de una situación con crudeza y la adopción de medidas no fáciles. Pero en eso, precisamente, consiste la mayoría de las ocasiones, el desempeño de responsabilidades de gestión en cualquier organización o institución. Si esa evidencia la combinamos con la tremenda trascendencia mediática y pública que adquiere cualquier decisión o iniciativa que se adopta desde el Athletic, se comprenderá mejor aún, posiblemente, el esfuerzo que ha exigido a todos los miembros de la Junta Directiva el mantener firme el rumbo emprendido.

Dentro de esa labor general de reestructuración del Club, uno de los compromisos que se asumieron claramente fue el de propiciar un proceso de reforma de las normas fundamentales por las que se rige el mismo. El diagnóstico parece mayoritariamente compartido en el sentido de que dichas normas están obsoletas en parte de sus enunciados fundamentales, y, desde luego, han generado prácticas absolutamente inconvenientes y viciadas en lo que se refiere precisamente a elementos sustanciales de la participación del socio en la gestión y administración del Club. Son, por otro lado, normas que tienen prácticamente, en el caso de los actuales Estatutos, diez años de vigencia, y algo más, posiblemente, en el caso de la dispersa y no siempre dotada del suficiente rango y publicidad, normativa electoral. Por lo tanto, el diagnóstico antes citado está basado en una larga experiencia de aplicación de las mismas.

Por todo ello, la Junta Directiva ha decidido incluir en el Orden del Día de la Asamblea a celebrar el próximo miércoles la apertura del proceso de reforma de los Estatutos del Club. Con ello no sólo es fiel al impulso regenerador que le anima, sino que cumple un compromiso expreso y concreto formulado ante todos los socios y socias.

El procedimiento de modificación estatutaria no es, posiblemente, conocido por el conjunto de socios y aficionados, y se ha pretendido transmitir, sobre la base de ese desconocimiento, un cierto halo de duda respecto a las pretensiones de la Junta Directiva a la hora de acometerlo.

Pues bien, rotundamente, como Presidente de la Junta Directiva del Athletic Club manifiesto que la misma no va a desarrollar ningún papel ni de liderazgo ni de dar un sesgo determinado al proceso de reforma que se pretende iniciar. Los miembros de la Junta participarán en el proceso como cualquier socio, a título individual, si así lo desean, pero colectivamente, como órgano colegiado del Club, la Junta va a renunciar a ejercer cualquier papel que le pudiera corresponder en el proceso.

Según los vigentes Estatutos, el procedimiento de reforma comienza con la votación que se va a desarrollar el miércoles próximo en el Palacio Euskalduna de Bilbao. Si una mayoría simple de los compromisarios presentes así lo decide, quedará abierto el proceso de modificación de los Estatutos.

A continuación se formará una Comisión que será la encargada de liderar y dirigir el proceso, y de formular una propuesta concreta de modificación. Dos miembros de esa Comisión habrán de ser designados por la Asamblea de Compromisarios. Otros dos, los designará la Junta Directiva, y el quinto es, por mandato estatutario, el Presidente del Club. En algunos ámbitos se ha dicho que dicha composición otorgaría automáticamente a la Junta de turno la posibilidad de mediatizar el proceso. Al margen de cuáles pudieran haber sido las intenciones de los redactores de los vigentes Estatutos, lo cierto es que esa es la normativa de ineludible aplicación, nos guste o no.

Sin embargo, es intención de la Junta Directiva el que se conforme una Comisión redactora de marcado carácter independiente e institucional, integrada por personas de prestigio, de impecables trayectorias profesionales, y de arraigado sentimiento athleticzale, entre las que haya juristas de reconocidísima competencia y aptitud, junto con personas que por su aportación profesional o institucional al Athletic y al conjunto del fútbol bizkaino, conjuguen una combinación adecuada de competencia técnica con profundo conocimiento de la idiosincrasia de nuestro Club, apertura y cercanía al socio, y capacidad para liderar un proceso tan delicado como el que se emprende.

Por ello, la Junta Directiva, en contra de lo que se ha dicho, propondrá a la Asamblea la designación por parte de ésta de dos personas de incontestable trayectoria en el seno del Athletic y del fútbol bizkaino, como integrantes de la citada Comisión, y designará directamente, porque estatutariamente debe hacer las designaciones, sólo por eso, a dos juristas de altísimo prestigio profesional, para integrarse en la misma. Todas ellas, desde luego, personas de gran sentido común, sensatas, y en absoluto susceptibles de ser, en cuanto a la formación y expresión de su criterio u opiniones, mediatizadas por nadie. Con talante y capacidad receptiva para encauzar la participación constructiva de los socios, seguro, pero absoluta y radicalmente independientes respecto de cualquiera, también. El presidente del Club integrará, finalmente, la Comisión, pero sólo porque estatutariamente no es posible conformarla sin él, porque si existiera la más mínima posibilidad, no estaría en la misma.

A partir de la constitución de la Comisión, se iniciará una fase, abierta a todos los socios, en la que cualquiera de éstos puede presentar sus propuestas. Sobre la base de dichas propuestas y con arreglo a su criterio, la Comisión deberá redactar y presentar un texto articulado de reforma o modificación de los Estatutos, que será sometido a información pública antes de la celebración de la Asamblea Extraordinaria de Compromisarios en que se someta a votación. En ese momento de apertura a las sugerencias de los socios, no lo oculto, los que integramos la Junta Directiva -insisto, como socios a título individual y desde nuestro bagaje- haremos nuestras aportaciones a la Comisión en el sentido que son conocidos, y en orden a modificar, cuando menos, radicalmente, el sistema de designación de compromisarios y el régimen electoral, sobre todo para cambiar el sistema de avales a los candidatos, y acortar los plazos del proceso de elección de presidente, y todo ello siempre dentro de los límites impuestos por la legislación aplicable.

En la Asamblea Extraordinaria que cierra el procedimiento de reforma estatutaria, se requiere el voto favorable de las dos terceras partes de los compromisarios asistentes para que la propuesta sea aprobada. Conforme a la previsión contenida en los vigentes Estatutos, por decisión de la Junta Directiva, la votación en dicha Asamblea Extraordinaria será nominal y pública.

Por lo tanto, encaramos un proceso en el que la Asamblea de Compromisarios, como órgano soberano del Club, ha de asumir su responsabilidad y ejercerla, y en el que el socio que quiera aportar sus iniciativas o sugerencias para su incorporación a los Estatutos nuevos, tiene un cauce muy amplio para poder participar en el proyecto de reforma.

La composición que se pretende dar a la Comisión garantiza, en cualquier caso, que el proceso se va a regir por criterios de independencia, transparencia, competencia profesional y personal, y, además, todo ello con amplias dosis de sentido institucional y sentido común, ambos tan necesarios para el desenvolvimiento de la vida, muchas veces convulsa, de nuestro querido Athletic, y tan echados en falta en tantas ocasiones.

El reto para el Athletic como colectivo está encima de la mesa. El conjunto de la sociedad bizkaina va a seguir, sin duda, con mucho interés el debate que se va a abrir. Estoy seguro de que todas las instancias del Club y todos los que personalmente lo integramos, desde compromisarios a directivos, socios, y equipo profesional del mismo, vamos a saber estar a la altura de las circunstancias, como sin duda lo van a estar el conjunto de aficionados que siguen apasionadamente cuanto concierne al Club, o los medios de comunicación que, como siempre, sabrán encauzar responsablemente la trascendencia mediática de un proceso tan delicado como el que se abre, que por otro lado quedaría absolutamente desnaturalizado si no contara con una amplia y plural participación de todos los socios y socias del Club.

Personalmente les animo a participar en este proceso que es de todos y para todos, y ha de servir para sentar las bases institucionales de un Athletic mejor, más participativo, más abierto y más democrático en el futuro.

Fernando García Macua
Presidente del Athletic Club