
Deportivo 1-Athletic Club 1: Han merecido bastante más
Deportivo 1-Athletic Club 1: Han merecido bastante más
Cualquiera hubiera firmado antes de iniciar la semana viajera, o al menos no parecía mal…
Cualquiera hubiera firmado antes de iniciar la semana viajera, o al menos no parecía mal balance, empatar en Valencia, pasar a semifinales e igualar en cancha del Deportivo de A Coruña. Una vez terminada la semana y con la mente puesta en la que esperemos sea una de las pocas semanas con “descanso” intermedio, el balance es agridulce, por no decir amargo. Lo cierto es que en Valencia los tres puntos no pudieron ser dado el esfuerzo final de un rival que apretó de lo lindo y hasta acarició la victoria.
En Coruña, desgraciadamente, no ha sucedido así aunque el resultado haya sido el mismo. El equipo de casa, en esta ocasión los dirigidos por Irureta, han puesto de su parte para intentar equilibrar e incluso ganar la contienda, pero han sido factores externos, incluso se podría decir que extradeportivos, los que han decidido el signo de la contienda, o que éste no fuera al final mejor para los intereses de nuestro conjunto.
Pero como lo hecho es susceptible de ser mirado con optimismo y antes de entrar en lo que ha sido el partido, podemos dejar sentadas algunas conclusiones:
-El equipo muestra solidez, independientemente de quienes conpongan la alineación. Después del festival de la tarjeta tras un partido que no fue para tanto en Riazor, Orbaiz y Etxeberria no estarán contra el Betis por acumulación de amonestaciones, pero al menos tenemos asegurada la presencia de once jugadores de inicio.
-El equipo acumula ya ocho partidos consecutivos de Liga sin perder, lo cual es un buen indicativo. De ellos la mitad, cuatro, lo son fuera de San Mamés.
-Unido a lo anterior, el equipo ha terminado con la floja imagen lejos de San Mamés y encara con entereza los partidos independientemente del rival que depare el calendario.
En A Coruña no ha sido una excepción. El equipo ha dado la cara y sin complejo alguno ha entrado en la pelea por controlar y llevarse el partido. Ante el interés inicial de los de Irureta por llevar el peso del partido, plasmado entre otras acciones en un disparo fuera de Scaloni, la respuesta rojiblanca ha llegado mediante un cabezazo de Etxeberria en el minuto 15 bien detenido por Munúa. En pleno equilibrio Tristán en el minuto 27 y dos más tarde Luque han rondado la meta de Aranzubia. Para entonces el festival de la tarjeta había abierto sus puertas con distinto rasero y nuestros jugadores han intentado abstraerse y llevar peligro a Munúa. Lo han podido hacer Yeste y Etxeberria en una gran jugada en el minuto 30, pero el disparo del elgoibartarra se ha ido alto. Tiko lo ha intentado con dos modalidades de lanzamiento de falta, también sin acierto máximo, y Luque ha hecho volar a Aranzubia en el minuto 42 de juego.
Parecía claro que el que marcara primero tendría serias opciones de llevarse el partido y Orbaiz se ha autorregalado un golazo con la zurda en el minuto 51. Todo ello en el día de su cumpleaños. Los deportivistas han intentado responder, de hecho Luque ha hecho estirarse a Aranzubia en el minuto 55, pero gota a gota, sin tregua, han empezado a tener su influencia cuestiones no tan relacionadas con lo meramente deportivo. Más tarjetas y, sobre todo, decisiones cuando menos discutibles.
Así es el cometido de los árbitros a los que solamente se les puede pedir una cosa: que señalen lo que vean o que en caso contrario dejen jugar. Así ha sucedido en el minuto 70 de partido cuando Etxeberria ha enfilado la meta de Munúa y el balón ha terminado en gol. El asistente ha decidido que había arrancado en posición de fuera de juego. ¿Lo estaba? No parecía, pero para eso están para tomar decisiones en décimas de segundo.
Sin tiempo para la polémica, Andrade ha cabeceado al palo en el minuto 73, Yeste ha tenido una opción en el minuto 78 y cuando parecía que el control del partido por parte rojiblanca era más diáfano cada vez, ha llegado la jugada discutida del encuentro en el minuto 85. Puede ser penalti el forcejeo entre Víctor y Solabarrieta. Puede no serlo. Quién sabe. El colegiado estaba muy cerca, perfectamente situado para ver la jugada. No ha pitado nada, pero tampoco lo ha hecho su asistente. El juego ha continuado y con el paso de los segundos todo parecía quedar en la enésima protesta de la grada. Quizá sólo Víctor, por su insistencia ante el asistente, parecía albergar cierta esperanza de que la jugada acabara en penalti y así ha sido al mostrar poca personalidad el colegiado. Gol de Tristán en el minuto 88.
El gol, además de la igualada, ha despertado por unos instantes los fantasmas de una inmerecida remontada coruñesa. Al final el Athletic Club ha logrado la igualada, pero no la felicidad completa. Es la influencia de los factores externos.
Al menos es digno de reseñar, en el apartado positivo, el debú de Aritz Solabarrieta como titular en el primer equipo. La aportación continúa y en Riazor han sido 8 los titulares provenientes de Lezama.
Por otra parte no podemos obviar, siempre en el terreno de la casualidad, que el Athletic Club ha sido sometido a control antidopaje en los últimos tres partidos de Liga. Cuatro partidos de manera consecutiva si tenemos en cuenta el choque de Copa en Valladolid. Eso se llama influencia exógena o tener mucha suerte en los sorteos. De hecho, en lo que llevamos de temporada, se ha superado ya el número de controles de la pasada.
