
Wukro: Día 1, viaje y primeras impresiones
Wukro: Día 1, viaje y primeras impresiones
Aupa gente!!! Por fin tenemos acceso a Internet y podemos subir nuestras vivencias al blog….
Aupa gente!!! Por fin tenemos acceso a Internet y podemos subir nuestras vivencias al blog. Va ser imposible que subamos videos, la conexión va muy muy lenta. Esperamos poder conectarnos con un pincho la próxima vez y subir fotos. Pero por ahora lo haremos desde el ciber y solo textos.
Hemos llegado a Wukro con una dosis importante de cansancio físico y mental tras 26 horas de viaje. Incluso hemos pedido a la azafata para comer “kitchen” en vez “Chicken” y hemos acabado haciendo una coreografía de Grease sentadas en el avión. Con eso ya queda todo dicho.
El viaje en “taxi” (una furgoneta vieja) de Mekele a Wukro ya impacta. La carretera esta asfaltada pero llena de baches, así que parece que vas montada en un tíovivo. La vía esta transitada por camiones, coches, bicicletas, personas, burros cargados o tirando de carros, vacas…es un poco caótico pero te acostumbras. De la misma manera que te acostumbras a no tener agua corriente. Como estamos en época de lluvias, se aprovechan las tormentas (más o menos siempre a la misma hora) para recoger agua de los canalones con un cubo. Ese es el agua que utilizaremos para ducharnos y para la cisterna. El agua que bebemos y la que utilizamos para lavarnos los dientes, la hemos comprado en la ciudad. También deben ser habituales los cortes de luz, así que estamos provistas de velas y linternas.
Por la tarde hemos dado una vuelta por la calle principal de la ciudad, la única vía asfaltada. Esta está poblada de pequeños comercios y de niñas y mujeres vendiendo higos chumbos, maíz y plátanos, en pleno arcén.
Después de cenar el misionero hernaniarra Ángel Olaran (Abba Melaku, para los etíopes) nos ha invitado a visitar dos de las casas en las que residen algunos de los huérfanos de los aproximadamente 600 que tiene a su cargo. Ha sido una experiencia increíble. Esta gente hace que un lugar de 12m2 donde viven 6 personas sea realmente acogedor. Han hecho que nos sintamos como uno más de la familia, hemos hablado,jugado, reído y hasta cantado juntos.
Hemos terminado el día reflexionando en nuestra habitación, sobre la frase que hemos encontrado en un mural de la escuela de la ciudad: “Si sabes sonreír, puedes vivir en cualquier lugar”
