Real Betis VS Athletic Club 15/3/2008 | Athletic Club Website Oficial
Jornada 28

Real Betis1 : 2Athletic Club

Mark González35'
Yeste7'
David López65'(p.)
Vídeo resumen
Estadio
Manuel Ruiz de Lopera
Localidad
Sevilla
Fecha
15/03/2008
Hora
20:00
Fecha y hora
15/3/2008 - 20:00

Real Betis 1-Athletic Club 2: Salvajada que tapa un importante triunfo

“En el minuto 69 de partido he decidido la suspensión del partido a consecuencia de…

15 de mar. de 2008

“En el minuto 69 de partido he decidido la suspensión del partido a consecuencia de los siguientes hechos: en el momento en el que el portero visitante D. Armando Ribeiro de Aguiar Malda se disponía a efectuar un saque de meta ubicándose a unos dos metros del poste derecho de su portería, recibió un fuerte impacto en su párpado derecho causado por el lanzamiento de una botella de plástico casi llena de unos cincuenta centilitros de capacidad. Dicho lanzamiento provenía del graderío del fondo norte. Tras recibir inmediata atención médica y viendo la gravedad de la lesión producida y de la situación generada, he comunicado a los capitanes la suspensión definitiva del encuentro. Reseñar que el recogepelotas más cercano al incidente recogió rápidamente dicha botella ocultándola de mi vista. El coordinador de seguridad de la empresa de seguridad privada Eulen, S.A. D. Pedro Hurtado Herrera nos comunica que el presunto agresor fue rodeado por el público más próximo a él, identificándolo ante la Seguridad Privada. Los datos del presunto agresor son los siguientes según dicha comunicación: D. Carmelo Peña Rodriguez con el DNI 28931435 B. El delegado de campo local D. Luis Rodríguez Fontanilla nos manifiesta que no es socio del club. El coordinador de seguridad del encuentro, inspector jefe del Cuerpo Nacional de Policía con nº 16256 nos comunica que dicho presunto agresor ha sido puesto a disposición judicial. El coordinador de seguridad de la empresa anteriormente citada nos ha traído la botella que presumiblemente causó el incidente, comprobando los datos antes mencionados y añadiendo que era de la marca Valtorre que según nos comenta el delegado de campo es la marca expedida en el estadio. Reseñar que el citado coordinador de seguridad del estadio (inspector número 16256) entró en mi vestuario nada más tomada la decisión de suspensión definitiva del encuentro haciendo las siguientes observaciones: ¿Por qué has suspendido el partido? ¿Quién eres tú para tomar esa decisión sin contar conmigo? Según la Ley del deporte no puedes hacerlo”. Tras estas declaraciones fue invitado a abandonar mi vestuario. Como resumen indicar que el encuentro fue suspendido en el minuto 69 con el resultado de Real Betis 1-Athletic Club 2, encontrándose el juego detenido a la espera de realizar un saque de meta favorable al Athletic Club (…)”.

Son las palabras con las que el colegiado de la contienda, Clos Gómez, refleja y resume textualmente en el acta un partido que ha supuesto un triunfo amargo y que ha podido salirle aún más caro a uno de nuestros jugadores, Armando Ribeiro. Una victoria importante en lo cuantitativo, pero que sobre todo debiera servir para la reflexión en un balompié que cada día se nos escapa más de las manos.

Ahora todo el mundo se lleva las manos a la cabeza y ni siquiera parece bastar la clausura de estadios, para que se siga un reguero de pasos de comité a comité y se acabe no cumpliendo la sanción o jugando a dos o tres kilómetros del clausurado recinto. No parecen ser suficientes las millonarias multas de los comités anti-violencia, ni las prohibiciones de asistencia a los estadios que tan difícil son de verificar y hasta la gente mira aún con cierto repelús la difícil tesitura de tener que expulsar a los propios socios acusados de lanzar objetos al campo.

Asistentes, árbitros, entrenadores…. ahora ha sido un futbolista, el protagonista del espectáculo por antonomasia, ¿hasta dónde debe llegar la permisividad? ¿Hay lugar para la duda? No es de recibo tener que suplicar día tras día a los espectadores que no arrojen objetos al campo, sabemos que hay que hacerlo, pero no tiene nada que ver con el deporte. No es lógico que tengamos que estar apelando a la diosa fortuna o cada uno a la deidad en la que confíe para que nuestro portero no se haya quedado ciego. No podemos poner en peligro la integridad de los contendientes para debatir a renglón seguido si son dos o ciento veinte los partidos de sanción, porque eso no duele, duelen los puntos. Es hora de que la Liga española demuestre que no le tiembla el pulso. Es hora de ser europeos también para cortar por lo sano. ¿Se imagina alguien la sanción que se impondría en caso de ser un partido de competición continental ínter clubes o ínter selecciones? Si un energúmeno salta al campo y le sacude al colegiado (ejemplo: Dinamarca-Suecia) es pérdida de partido y sanciones administrativas y económicas añadidas, ¿cómo se cuantifica lo sucedido en el Ruiz de Lopera? ¿Dependerá de la visión que pueda perder Armando? ¿Del período de baja? ¿De las lágrimas desconsoladas de unos chiquillos que ven aterrorizados en la distancia a su padre desplomado y manando sangre de su rostro? ¿De si ha perdido o no la consciencia? ¿Quizá del número de portadas que acapare? ¿De si al enviado especial de una radio de audiencia millonaria le parece suficiente teatro como el que achacaba a Yeste minutos antes de tener que abandonar el campo?¿Hasta cuándo se acumularán historias de charanga y pandereta?

Tal y como funciona hoy en día el fútbol y todo lo que le rodea le puede, nos puede, tocar a cualquiera y todos tenemos una innegable cuota de responsabilidad. Sin embargo, desgraciadamente, llueve sobre mojado en el Ruiz de Lopera, un campo donde la puntería, pese a acertar en el blanco del deportista, es pésima compañera, por más que alguno de los que acude a su palco se jacte de tan repetida práctica y achaque al colegiado que la grada se excite en el peor de los sentidos.

Hace un año y diecisiete días, hora arriba-abajo, que en este mismo campo otro profesional tenía que abandonar el terreno de juego en camilla y con serio riesgo para su salud. Por eso ahora se aceptan las, a buen seguro, sentidas palabras de pesar emitidas por el Betis, pero suenan a huecas cuando la realidad nos habla del recogepelotas que esconde la botella, de un agua que se vende por lo que parece cerrada en los ambigús de su estadio o de una identificación rápida cuando el lanzador corre todas las escaleras, se coloca en la primera fila e incluso se queda esperando a ver el resultado. Es en ese momento cuando la reacción de la gran mayoría del público desvela que es consciente del daño infligido a su entidad en plena batalla por huir de la quema.

El debate no es si vamos a volver o no a este campo esta temporada a jugar (ni existe voluntad ni tendría relación con la lógica) o si existen fechas disponibles en el calendario. Faltaría más. En el almanaque hay más días que longanizas, pero el problema no es de ajustes, es de dignificar la competición. Una vez causado un dolor tan intenso en lo físico, las imágenes hablan más que un camión repleto de palabras, e incluso en lo anímico, en el vestuario de nuestro Athletic nadie tenía el estado de ánimo exigible para celebrar el triunfo, sólo faltaría que al equipo que con sangre sudor y lágrimas se había adelantado por dos veces, se le haga participar en una mascarada en la que el rival, que ya pagaba el esfuerzo realizado, se le premie con la opción de empezar desde cero con las fuerzas intactas como si no hubiera pasado nada. Los hechos están ahí: hay reincidencia y lo sucedido se tipifica sin lugar a dudas en el apartado de extrema gravedad, pero nosotros no decidimos. Y de la sentencia que deben dictar dependerá no sólo que siga el escarnio en torno a diferentes sucedidos en la Liga, sino de que ésta recupere parte de su dilapidado prestigio basado en amagar y no dar.

Y antes de que se cerrara el telón sobre la estulticia futbolística hubo un partido de fútbol con sus ingredientes de siempre: tácticas, goles, polémicas y que ha ganado el Athletic Club 1-2, con sufrimiento y en buena lid, dándolo todo para poder triunfar en un campo maldito. Yeste ha marcado en el minuto 7 tras pase de Llorente. Mark González ha empatado en el minuto 35 después de rematar él mismo al palo y, finalmente, David López ha transformado en el minuto 65 un penalti cometido por Juanito sobre Etxeberria, aunque haya tenido que lanzarlo en dos ocasiones. Un buen triunfo, pero amargo.