Athletic Club VS Austria Wien 17/9/2009 | Athletic Club Website Oficial
Grupo L

Athletic Club3 : 0Austria Wien

Llorente8'(p.)
Llorente24'
Muniain56'
Vídeo resumen
Estadio
San Mamés
Localidad
Bilbo
Fecha
17/09/2009
Hora
21:05
Fecha y hora
17/9/2009 - 21:05

Athletic Club 3 FK Austria 0: Buen partido

El Athletic Club se ha impuesto al FK Austria Wien por 3-0 (Llorente -2-, Muniain)…

17 de sep. de 2009

El Athletic Club se ha impuesto al FK Austria Wien por 3-0 (Llorente -2-, Muniain) en la primera jornada de la Fase de Grupos de la UEFA Europa League, una competición en la que, por el momento, sólo ha perdido uno de los cinco partidos disputados, precisamente en el de su debú el 30 de julio.

Ha llovido desde entonces y el entorno ha pasado por infinidad de estados de ánimo, aunque parece que ahora, a fuerza de marcar y no encajar, afortunadamente, la calma reina en el universo rojiblanco. Y en plena bonanza es de recibo apuntar lo de tantas otras veces: el equipo necesita paciencia, convivir con el contexto que le toca en suerte, es decir grandes dosis de realismo, y ser analizado con cautela cuando las cosas no carburan y cuando parecen ir de manera inmejorable. La cita contra los austriacos se puede meter en este último saco, esperemos que sin fondo, y sirve para traer a colación varios asuntos desde el fiel de la balanza.

Por ejemplo, parece que el equipo ha ganado fortaleza en San Mamés y, por el contrario, tiene en una semana dos huesos duros de roer en La Catedral (Villarreal y Sevilla). Item más, el equipo lleva tres partidos consecutivos sin encajar goles, por el contrario no siempre va a poder ser así. El Athletic Club ha bordado el fútbol en muchas fases del partido, pero todos los rivales no presionan o se colocan igual ni las cosas salen siempre de cara. Eso sí, ya nos desayunaremos con que el Austria es prácticamente una cuadrilla de las que se apunta a fútbol siete y no es eso, ni de lejos. El Athletic ya intentó jugar así frente al Tromsö, pero le faltó velocidad y chispa. Simplemente se puede deducir que nuestro conjunto está ahora más en forma, que tiene más confianza en sí mismo y que, de seguir superando obstáculos, la motivación ira in crescendo.

Buscar además ingredientes como el de la revancha parece apelar demasiado a la memoria histórica para jugar a fútbol, sobre todo cuando fue un epidémico exceso de confianza y una alarmante autosuficiencia los que apearon a nuestro equipo. Casi un lustro da para mucho y lo único que tiene visos de permanecer anclado en el tiempo es el look y las maneras de los visitantes más peleones, quienes en esta ocasión han contado con la inestimable colaboración de colegas ya conocidos por estos lares.

Desde el pitido inicial el partido tenía marchamo de gol para el Athletic. Se intuían inminentes llegadas con peligro y antes de concretar la primera ni seis árbitros (el público, perfecto, casi ni reparó en su presencia) se habrían puesto de acuerdo en el minuto 8 para decir si la caída de Susaeta dentro del área era penalti. No lo pareció, pero aunque ahora estén ocupados, los sesudos expertos seguro que nos sacan de dudas. Llorente, quien ya había amenazado en el minuto 3, cargó con la cruz que últimamente arrastra el lanzador desde los once metros y marcó, ergo contará con una nueva oportunidad.

Era el elemento necesario para afrontar el partido desde la tranquilidad, desde la triangulación, desde el balón a ras de un césped que parece haberse asentado y desde la derecha con un Susaeta vertical. Por la izquierda enredaba Muniain y el joven delantero navarro se iba entonando conforme pasaban los minutos, se centraba un pelín y se despejaba el horizonte de rivales.
El partido, pese a ser formato Liga, más parecía una vuelta de Copa que había de ser remontada, y el Austria tuvo la opción dos veces de meterse en el mismo. Antes del 2-0 Diabang, en el minuto 16, hizo lucirse a Gorka Iraizoz y, después del segundo gol local gracias a una enorme volea de Llorente tras pase de Susaeta, Diabang se plantó en el minuto 35, con relativa facilidad, ante Iraizoz, pero la salida “a la argentina” de éste evitó que cundiera una porción de nerviosismo. El aviso sirvió de revulsivo y una dejada de cabeza de Llorente no encontró rematador mientras Muniain, ya enchufado, enviaba un disparo raso al poste en el minuto 38. El Athletic había sido superior durante toda la primera mitad, pero quedaba aún mucho tiempo por delante.

La reanudación no dejó excesivo resquicio a la duda puesto que el Austria no varió su talante: agazapado atrás y a la espera de alguna contra que no llegaba. Yeste estuvo a punto de marcar de falta en el 50, Llorente no acertó poco después, pero en el 55 los rojiblancos pusieron el tercer gol en el marcador y cerraron el partido lo que les permitió dosificar algún que otro esfuerzo y al entrenador quitar minutos a uno u otro jugador sin que todo ello supusiera una merma en el juego, por momentos brillante, como por ejemplo se pudo contemplar en el mencionado tanto. Iraola profundizó por el centro, Muniain se encontró un balón que iba para Etxeberria, se lo dejó al capitán, éste abrió para Iraola que ya entraba por la izquierda y ante la salida del portero cedió a Muniain y éste marcó casi a puerta vacía. Delirio en la gradas, banderazo de salida para reservar fuerzas y como a perro flaco todo son pulgas, en el minuto 71, una aparatosa entrada de Suttner, dio la impresión de que Muniain saltó a tiempo, le valió la tarjeta roja directa.

En pleno monopolio del cuero San Mamés tuvo tiempo para ver el debú oficial de Zubiaurre y San José en casa y, sobre todo, para disfrutar de combinaciones en corto, cambios de orientación, permuta de posiciones entre jugadores y mucha calma para conducir el recién estrenado cuero a posiciones calientes. Susaeta en los minutos 65 y 69 ya había tenido el gol que merecía en sus botas, en el 73 Muniain remató fuera de cabeza, Ocio lo probó de falta desviada por Safar en el 76, David López se topó con el larguero en el 89 y Muniain con el portero en el minuto postrero. Y con un ojo en el césped pensando en seguir contemplando fútbol de altura y otro en la grada deseando que el colegiado pitara el final y se desalojara la grada, transcurrieron los últimos segundos de un partido que deja sensaciones positivas. Sensaciones que, sin embargo, como cuando se gana con menos brillantez, no deben confundirnos y hacernos pensar que todo el camino está ya hecho.

El calendario no ha dejado de ser terrible, todos los rivales han sido y seguirán siendo competitivos y el mayor error sería disfrutar de esta noche cayendo en la autocomplacencia. Hoy también se deben extraer lecciones que nos permitan mejorar y es más fácil hacerlo con la satisfacción del trabajo bien hecho, con la sensación de que salga quien salga el grupo responde. Por de pronto, sin más dilación, la Liga vuelve el domingo a San Mamés.